Para los recien llegados compas itinerantes de las vastas taigas siberianas, y para cualquier bichito que guste asomar su nariz por aquí, este poema de Joseph Brodsky, que tanto me gusta y viene al caso:
Pedacito de Luna de Miel
Nunca olvides,
cómo el agua azota en el muelle,
y el aire es flexible
como un salvavidas.
Y cerca chillan las gaviotas,
y los yates miran el cielo,
y las nubes vuelan muy alto,
como una bandada de patos.
Que en tu corazón,
como un pez vivo, se agite
y se estremezca el fragmento
de nuestra vida juntos.
Que se oiga el crujir de las ostras,
que se erice el arbusto.
Y que te ayude
la pasión que te llegó a la boca.
Comprender - sin la ayuda de las palabras -
cómo la espuma de las olas marinas,
llegando a la tierra,
a lo lejos crea crestas.
De "No vendrá el diluvio tras nosotros" (Antología 1960-1996)
Versión de Ricardo San Vicente
(imagen tomada de wikipedia)
Y un fragmento de Carta a un amigo romano, de la misma antología.
Ven, tomaremos vino, de pan acompañado.
O con ciruelas. Me contarás las nuevas.
Te pondré el lecho en el jardín, bajo el cielo despejado
Te pondré el lecho en el jardín, bajo el cielo despejado
y te diré cómo se llaman las estrellas.
Si hubiera nacido en Siberia sería ella... o a lo mejor resulta que es una prima lejana mía =P
Lástima este tiempo de tiesura. Me hubiera encantado pillar una gusli (es tatarabuela del autoharp) o una domra, o una balalaika, o una...
Sé que llegará el día en que me coja un extraño transiberiano camino a Tuva para aprender sygyt... y muchas cosas más. Ya me sorprenderá la vida!